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Medidas Cautelares

LAS MEDIDAS CAUTELARES

Al entrar en contacto con los órganos jurisdiccionales, se pone en juego el papel fundamental del tiempo; herramienta que pone en peligro la efectividad de una futura sentencia. Es por ello que en numerosas ocasiones se solicitan las llamadas medidas cautelares, ya sea en el ámbito del derecho penal, del derecho civil, del derecho mercantil, y sobre todo, en el ámbito del derecho administrativo.

Éstas medidas cautelares nos permiten proteger aquello que queremos proteger; el objeto por el que se acude a un proceso judicial, dado que de no hacerlo, con el transcurso del tiempo el bien jurídico protegido se podría ver perjudicado de tal forma que sería irreparable el daño causado.

Se encuentra recogido en el art. 24 de la Constitución española y regulado en la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) y en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim), en función del tipo proceso en el que se soliciten las medidas cautelares.

¿QUÉ SON LAS MEDIDAS CAUTELARES?

Las medidas cautelares son elementos no independientes que necesitan de un proceso principal para poder solicitarse. Tras el devenir del proceso principal, la medida cautelar será alzada o se convertirá en medida ejecutiva. Sólo podrán ser solicitadas de parte, en ningún caso de oficio.

Su objetivo es preservar anticipadamente la efectividad de resultado del proceso principal. El Tribunal Constitucional (TC) destaca esa finalidad: «todas las medidas cautelares responden a la necesidad de asegurar, en su caso, la efectividad del pronunciamiento futuro del órgano judicial, esto es, de evitar que un posible fallo favorable a la pretensión deducida quede (contra lo dispuesto en el artículo 24.1 CE) desprovisto de eficacia». Añadiendo que la tutela judicial no sería tal, sin medidas cautelares que aseguren la futura sentencia.

Es decir, son aquellas medidas que se adoptan antes o durante un proceso con la finalidad de asegurar el efectivo cumplimiento de la futura resolución; evitando que el estado de las cosas se altere o modifique.

¿QUÉ REQUISITOS SE DEBEN CUMPLIR?

Deben darse 3 requisitos esenciales para que el juez adopte las medidas cautelares: Fumus boni iuris; periculum in mora y ofrecimiento de caución.

Se entiende por Fumus boni iuri (apariencia de buen derecho), la presentación de los elementos probatorios que respalden la pretensión cautelar. Es decir, hablamos de aportar todos aquellos documentos que demuestren o fundamenten la medida cautelar que se está solicitando y, que a su vez, estén relacionados con el procedimiento principal.

Se entiende por periculum in mora (peligro de mora procesal), el riesgo o peligro de perder la eficacia de la futura sentencia debido al tiempo que trascurra hasta que pueda ser ejecutada. Es decir, ante el riesgo de perder aquello por lo que se acude a los tribunales, se presenta la medida cautelar para asegurar la pretensión inicial.

Los tribunales, unánimemente, consideran que este requisito debe quedar perfectamente justificado para poder validar la solicitud de medida. Sin embargo, en la práctica carece de explicación justificada por parte de los tribunales en a la hora de justificar la estimación o no de las medidas, dando más relevancia a otros requisitos, como es el fumus boni iuris.

Por otro lado, en ocasiones excepcionales, a pesar de no darse el periculum in mora, requisito esencial para que se adopte la medida solicitada, la consecución de otros factores llega a considerar que existe realmente un peligro en la efectividad de la sentencia de la cuestión inicial. Así se desprende del Auto 141/2015 de la Audiencia Provincial de Madrid (sección 28) de 26 de junio: “si estos son declarados ilegales y se permitiera su subsistencia durante la pendenica del litigio, se estaría permitiendo a la demandada que se aprovechase de modo continuado de una situación ilícita para el mercado y para la demandante, existiendo un claro riesgo de que el resultado final del proceso pudiera suponer una solución tardía poco eficaz para el conflicto”.

Ante este conflicto, prima más el riesgo de no asegurar la eficacia de la sentencia que la justificación de uno de los requisitos; garantizando, por ende, la tutela judicial.

Se entiende por ofrecimiento de caución, una garantía por los posibles daños que la medida cautelar le pueda provocar si la pretensión inicial queda desestimada. Esta cantidad vendrá determinada por el propio tribunal y se calculará en base a las dificultades que su aplicación reporte al que la padece. Deberá ser depositada en todos los supuestos, incluidos los de urgencia y necesidad.

MedidasCautelares

CLASES DE MEDIDAS CAUTELARES

Podemos distinguir entre dos tipos de medidas:

  1. Personales: Tienen un carácter excepcional y solo se pueden aplicar en determinados procesos. No suelen regirse las mismas características que en las patrimoniales, sobre todo el fumus boni iuris, ya que su concesión viene dada por una especial situación de parentesco o por estrecho vínculo personal.

Propias de los procesos penales y civiles en temas relativos a menores, incapaces, filiación, paternidad y de índole matrimonial.

  1. Patrimoniales: Se cumplen las características antes mencionadas por responder a un fin económico. Suelen ser medidas dirigidas a conservar y preservar el patrimonio sobre el que se tenga que hacer efectiva la futura sentencia.

Suelen darse en procesos mercantiles.

En conclusión, las medidas cautelares son herramientas útiles cuando la finalidad que se pretende es garantizar y conservar el objeto o pretensión inicial, ya que ante el riesgo conocido o inminente de perder aquello que se quiere conservar, el ordenamiento jurídico te aporta soluciones y herramientas para poder asegurarlo.

Sin embargo, hay que tener en cuenta los requisitos que exige la interposición de una medida cautelar, sin los cuales, y salvo excepciones muy puntuales, las medidas no serán admitidas; corriendo el riesgo de que la sentencia futura devenga ineficaz.

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